viernes 6 de noviembre de 2009

¿Increible?

-Soy idiota, me ha contestado "increíble" y no "imposible" como creía.
-Increíble suena mejor.
-¿Tú crees? ¿y qué fin puede tener?
-Tenga el fin que tenga, increíble suena mejor, mucho mejor...







domingo 25 de octubre de 2009

Mientras (nos) quede vida (nos) quedarán oportunidades para Re-Nacer,
para Re-Inventar(nos) las veces que haga falta.





P.D: Eso sí... con una sonrisa en la cara
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jueves 8 de octubre de 2009

In-Congruencias

¿Qué coño? Sé que si ella entrara por la puerta ahora, justo en este mismo instante, yo me tiraría de cabeza por la ventana, cogiendo impulso en la marabunta de papeles que inunda el suelo de mi habitación. Que esta vez hago el pino si hace falta para que todas las migas de tus recuerdos se caigan de los bolsillos. Y me da igual que creas en cuentos de princesas, pues no son más que invenciones para que sueñes, abre los ojos y date cuenta que ya no estás en mis caderas. Ya no. Que ya no busco las llaves que perdí en el suelo de aquel edén. Ni a Ilsa Lazlo, ya no me interesa. Que si los Patrol irrumpen en mis oídos me quedo igual. A por cierto, se me olvidó decirte que la Barceloneta ya no me llama. Y las papilas gustativas han debido pensárselo mejor porque ahora los ferrero me dan arcadas. Y Amélie… me he cansado de verla tantas veces, por tanto, he roto promesas. Pero da igual. Ya ves que nada importa, que la luna me sonríe y puedo enfrentarme al sol cara a cara, que él me perdona que le mire fijamente a los ojos, aunque sea bastante descarado.Y de yemas no hablemos, que las tengo molidas de pelearme con la guitarra. Pero la domino, no creas que se me escapa.

Y ya acabo. Porque para qué más.




Seamos sinceras… ¿o quizá no?

sábado 26 de septiembre de 2009


La vida es disfrutar de las decisiones tomadas y aprender de los errores cometidos.

Un equilibrio entre ambas cosas.

Por ello, las sonrisas del "hoy" decidirán el "mañana".

sábado 19 de septiembre de 2009

Carta de adiós.

¿Por qué tratar de liar las cosas? No hay que buscar culpables, nunca los hubo, simplemente creo que nos conocimos en mal momento. Yo andaba perdida buscando mi sitio, aquel que me robaron como si nada, y tú entraste en mi vida. Un día te lo comenté, “dudo de mis límites, no sé cuanto voy a ser capaz de ofrecer, no sé hasta donde puedo llegar” te dije, pero tú quisiste hacer oídos sordos, creíste que tan sólo era una paranoia mía. Y así pasó.

Creo firmemente que esa es la raíz del problema, de todos los problemas que vinieron.

Idealizaste más de lo que podía dar, de lo que pude ofrecerte de mí. Pero no a ti por el hecho de ser tú, sino a cualquier persona que como tú hubiera entrado en mi vida en las mismas circunstancias.
Fue una confusión, una mala interpretación de los sentimientos que no supimos parar a tiempo. Lo cual no quiere decir que me arrepienta. De nada.
Fue un “quiero y no puedo”.
Quise darte todo, pero no fui capaz, no podía sacar de mí lo que no tenía.
No podía fingir que era feliz y que todo iba bien, me costaba mirarte a los ojos y dudar de mí misma.

Por eso tuve que irme, decirte adiós. No quedaba otra. A la larga era mejor para ti y para mí. Aunque (te/me/nos) doliera… y NO miento cuando digo que no fuiste la única que lo pasó mal.
Respeto que no me entendieras, es difícil muchas veces meterse en una cabeza ajena para entender ciertos actos. Por eso esperaré el día que me mires o pienses en mí con una sonrisa en la boca.


Será entonces cuando entiendas que fue así, que no miento, pero se acabó... Hace tiempo.

miércoles 2 de septiembre de 2009

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Ninguna de las personas que estaban aquella tarde sentados en el césped sabían cual era mi destino y por supuesto tampoco sabían de donde venía, eran personas totalmente ajenas a mí, pero daba igual.

Aunque solo escuché un trozo de la conversación era realmente gracioso escuchar como jugaban a adivinar mi vida.

“Probablemente sea una ejecutiva de una empresa importante” Decía uno de los que estaban.

“¿Tú crees? Yo pienso que es ama de casa con 2 niños pequeños y un marido insoportable, y por eso viene aquí a evadirse” Comentaba otro.

Aquella respuesta no iba mal encaminada, por supuesto que no era ama de casa ni tenía dos niños pequeños y mucho menos un marido insoportable. Pero sí, allí estaba sentada como por azar en un banco cualquiera de un parque cualquiera de cualquier barrio de Madrid, buscando la evasión.

Navegaba a caballo entre pasado y futuro con los ojos cerrados.

Jugaba con las manos como acariciando levemente los recuerdos. De repente, en cuestión de segundos daba un vuelco y me encontraba saltando a un abismo, soñaba imaginándome de mil formas mi futuro, tan incierto…

Añoraba el pasado y a la vez tenia ganas de comerme el mundo.

Era increíble, me encantaba esa sensación de libertad, de tranquilidad, de perfecta armonía conmigo misma.


Así que me quedé allí, ajena al reloj, despreocupada por las horas que pasaran. Mientras el olor a jazmín siguiera inundando mis pulmones y el canto de los pájaros permaneciera inmune… me bastaba.

martes 11 de agosto de 2009

Mirada


Tu mirada fija aunque sin ser capaz (tú) de mantenerla. Tan cálida. Penetrante. Clavando pupila sobre pupila. Con desvíos ocasionales hacia un horizonte inexistente.
Pensante. Y vuelta a establecer el nexo de unión entre miradas. Como si un hilo invisible uniera nuestras pupilas. Hay atracción. También repulsión. Como un imán de doble filo. Mirada sutil. Hablando sin palabras. Lanzándome adióses. ‘Café calienté’. Es nuestra despedida. El marrón intenso de tu iris trata de apaciguar tu acelerado latir. Discontinuidad de miradas. Siempre acabando unidas. “Cuídate” avanzas sin palabras. “Que te vaya bien” contesto sin ganas.

Los hilos se sueltan. Las miradas se rompen. Hay lágrimas, son alfileres.


Callamos más de lo que dijimos, y aún así, solo mirando, supimos lo que callábamos. Todos los "te quiero" fueron mudos, pero fueron. Después, todo murió.

FIN.