Si Peter Pan viniera vería que llevo cien días esperando a que los pájaros me inunden la cabeza, como un hombre que espera en el desierto la llegada de la primavera…
Pero vuelvo a Madrid, y será allí, aquella tarde, a sólo unos metros del Km.0 del mundo, cuando un tipo particular me dé las instrucciones para salvar el odio eternamente.
Será la cita, nuestra cita, pequeña gran súper potencia.
Oiré historias de gente que viene del norte, que regresa o de gente que está atrapada en azul y no encuentra el camino de regreso.
Quizá hasta sienta vértigo escuchando alguna canción, y no por eso estaré en el bando vencido, al contrario… será justo en ese momento cuando me deje convencer, cuando descubra cuánto amo a la vida.
Y quién sabe si papá estará ahí para contarme una vez más sus historias, o si Caperucita me sorprenderá diciendo que quiere ser muy promiscua. Tal vez la reina del súper baile un vals con los jubilados en la plaza Garibaldi.
La chica de mi lado puede que sea Amanda o tal vez Ana. O quién sabe si la extraña pareja que tararea todas y cada una de las canciones son poseedores de la más tierna y dulce historia de amor. Y Alicia… Alicia estará entre bambalinas. Y yo… yo sin ti a mi lado.
Buscando en el recuerdo, entre la dulce memoria nos daremos cuenta de que ya nada es lo que era, nos entrará el virus del miedo y pensaremos “¿qué va a ser de mí?”.
Pero yo te diré, Casandra, que esto no es una elegía, que somos jóvenes y hermosos, que tu fragilidad está a salvo. Que esto no acaba hoy, es una sesión continua y que, aunque no lo creas, cuando se calla el ruido, los amores imposibles dejan de ser tan imposibles.
Y… ya ves… has de saber tantas cosas… prepararé la huida mientras duermes. Pero ahora descansa, pequeña criatura, que prende la luz y tú…
tú...
no estarás sola.
(Texto a partir de títulos de canciones del gran Ismael Serrano)



