lunes, 18 de mayo de 2009

Benedetti



"La felicidad no se consolida si no pasa por la tristeza"
"Aunque nos olvidemos de olvidar seguro que el recuerdo nos olvida"
"Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas."
“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”
"No olvida quien finge olvido sino quien puede olvidar..."
"Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio"



Mario Benedetti, otro grande que se va…

sábado, 9 de mayo de 2009

felicidad

-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí, dime.
-¿qué es la felicidad?- Me preguntó con la mayor inocencia del mundo.
-¿la felicidad? Bufff… según el diccionario es el estado de alegría y bienestar, pero es un término tan abstracto que es difícil definir, supongo que para cada persona es distinto, o al menos para cada persona la felicidad reside en cosas distintas.
- Y para ti, ¿qué es la felicidad?
-¿Para mi?... Supongo que…-Dudé, no sabía que contestar, así que me paré a pensar.
-Sí, ya sé, para mi la felicidad depende del momento. La vida son continuos altibajos, y la hostia contra el suelo es directamente proporcional a la felicidad, cuanto más feliz eres, más caes. Por eso depende de las circunstancias, cuanto más abajo estás más aprecias los detalles y en esos momentos la felicidad se basa en ello, en las pequeñas cosas que hace que la vida valga la pena. Cuando ya eres feliz con eso, quieres más, siempre se aspira a más. Y cuanto más tienes, más quieres y menos aprecias lo anterior, hasta que se va haciendo una bola y estalla.
-Y ¿qué pasa cuando estalla?
-Que caes. Vuelves a caer y vuelves a valorar las pequeñas cosas, aquellas que ya se te había olvidado que existían y así siempre, es una cadena más de la vida, un círculo vicioso.

Realmente no sé ni por qué le contesté eso, era demasiado pequeño para entender lo que le estaba diciendo, pero me había hecho una pregunta de las que te hacen reflexionar, creo que nunca antes me había parado a pensar mi concepto de felicidad.





Las pequeñas cosas son a veces lo más grande.

sábado, 2 de mayo de 2009

resultado...

Tengo miedo.
Di tanto que cuando todo acabó me sentí completamente vacía, hice todo cuanto estuvo en mi mano y te lo di todo, bien lo sabes. Pero fallé, o mejor dicho fallaste, y caí.
Me quedé sentada en una esquina del mundo, viendo pasar el tiempo, viendo como te ibas poco a poco, me quedé con las manos llenas de promesas rotas y con el alma llena de sueños que ya no cumpliríamos. Me quedé con todos los besos que me diste guardados bajo llave, con tus caricias tatuadas en mi piel. Me quede con tus miradas bien clavadas en la retina de la memoria, y tus susurros guardados en frascos herméticos de cristal.
Se acabó, no se si llegué a ser consciente de ello alguna vez, pero se acabó.
Y ahora, el efecto secundario de todo lo que hubo es el miedo.
Después de todo ha quedado eso, miedo.
Miedo a no saber querer de nuevo a otra persona, miedo a perder oportunidades por no haber olvidado lo que deje atrás, miedo a comprobar que el tópico de “un clavo saca a otro clavo” no es cierto, y no… no quiero hacer(la) daño, a nadie, pero a ella menos, me da auténtico miedo pensar que puedo hacerla daño.
Siento que el vacío que quedó en mí me impide dar lo que, a pesar de que quiera, no tengo.