para Re-Inventar(nos) las veces que haga falta.
P.D: Eso sí... con una sonrisa en la cara.
Dormitando entre recuerdos, mientras la famélica soledad enhebraba sus lamentos sigilosamente, me doblegué.
¿Qué coño? Sé que si ella entrara por la puerta ahora, justo en este mismo instante, yo me tiraría de cabeza por la ventana, cogiendo impulso en la marabunta de papeles que inunda el suelo de mi habitación. Que esta vez hago el pino si hace falta para que todas las migas de tus recuerdos se caigan de los bolsillos. Y me da igual que creas en cuentos de princesas, pues no son más que invenciones para que sueñes, abre los ojos y date cuenta que ya no estás en mis caderas. Ya no. Que ya no busco las llaves que perdí en el suelo de aquel edén. Ni a Ilsa Lazlo, ya no me interesa. Que si los Patrol irrumpen en mis oídos me quedo igual. A por cierto, se me olvidó decirte que
Y ya acabo. Porque para qué más.
Seamos sinceras… ¿o quizá no?