miércoles, 16 de noviembre de 2011

Iones (positivos)

Baile un pasodoble con las ilusiones aquella noche.

Nadie sabe por qué entre The Kooks y Manel sonó un pasodoble en ese zulo especial que hace las veces de discoteca moderna, pero así fue, allí, en ese lugar oculto escondido en un rincón entre callejuelas de una ciudad pequeña y acogedora.

Empezó a sonar justo cuando un grupo de personas disfrazadas entraban por la puerta del local y servían de entretenimiento a borrachos y aburridos que allí se encontraban.

Se acercaron despacio y me agarraron fuerte por la cintura, con la mirada perdida y una sonrisa de oreja a oreja. Yo me encontré perdida, no sabía bien como mover los pies ni como menear la cadera ante ellas, pero me agarraron tan fuerte que lo único que tuve que hacer fue dejarme llevar.

miércoles, 26 de octubre de 2011

des-pe(r)dida


Está bien, tú ganas, acepto las derrotas:

perdí cuando acepté promiscuidades,
perdí al cambiar de rutas y lugares,
perdí cuando acepté extraños favores
y al cambiar amistades por amores.

Pero algo tengo muy claro,
no he perdido ni un segundo al cambiar mi suerte,
no he perdido al perderme por las calles de Madrid.

lunes, 17 de octubre de 2011

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Las decepciones son pequeños fracasos personales, aunque no siempre supongan desastres o males mayores. La decepción del prójimo duele, como daga se clava bien dentro, más aún si ese alguien es cercano. Pero no hay peor decepción que la personal, la que uno se lleva consigo mismo. Esperada o no, consigue hacer sangrar las heridas, asaltar las dudas, los porqués. Hay muchos tipos de dolores en el alma y la decepción de tu propia persona es uno de los que más pesan.

El fracasar es arrancar de un bocado la ilusión, despertar la desconfianza en ti mismo, es saber que algo falló y no pudiste hacer nada para evitarlo. Es rabia, son puñetazos al aire. Fracasar es desengaño y supone mirar en negativo. Es caer y chocarte contra el suelo más firme.

Y, después… levantarte, sacudirte las heridas y seguir caminando.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Huía de espejismos y horas de más.


Me acuerdo que me preguntó qué me había llevado a ese cambio de actitud.

-Verás… –le contesté- en momentos críticos que dan lugar a un punto de inflexión en el camino, hay dos opciones: por un lado, seguir dándole vueltas a la cabeza a las cosas sin sentido y acabar con un ligero (o no tan ligero) desequilibrio mental; por otro, seguir con la vida sin más, evitando preocupaciones innecesarias y dejando que todo fluya de forma natural. Y yo he decidido no perder la cordura.



lunes, 29 de agosto de 2011

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(Léase en tono amigable)

-Ya hablamos. Te quiero!

-Pues yo a ti no

-¿cómo?

-Lo que oyes, te aprecio pero no te quiero, no te conozco tanto ni has hecho méritos para merecértelo

-Hija que borde eres.

-Gracias! Un beso.



No, no soy borde, aunque lo parezca –ni siquiera la conversación lo fue-, pero me pregunto por qué se sueltan tan gratuitamente los “te quiero”, con lo bien que sientan cuando se dicen de forma lógica, cuando se demuestran.

Seamos sinceros, teniendo en cuenta que es una persona que conozco desde hace unos 4 meses y que sólo he visto 5 noches de fiesta, yo me pregunto…

¿Hemos pasado mucho tiempo juntas? No

¿Nos hemos contado la vida en verso? No

¿Hemos mantenido alguna conversación interesante –já, esto es lo triste-? No

¿He recibido poemas de Bécquer que demostraran su amor/admiración por mí? No

¿Nos hemos acostado? ¡NO!

Entonces… ¿qué se le pasa por la cabeza para decirme “te quiero”?

jueves, 25 de agosto de 2011

Gente de psiquiatra

Llegar a un rodaje con toda la ilusión del mundo y que la productora y actriz principal –sí, era la actriz y quiso llevar la producción- joda el buen ambiente y esté a punto de cargarse el rodaje por tener el ego como Megan Fox no tiene precio… o bueno, sí… los 5000 euros de la subvención que se ha llevado.



(Algún día contaré más en profundidad este hecho,

cuando se me pasen las ganas de cometer un asesinato)

viernes, 19 de agosto de 2011

Els principis



Recuerdo que pasamos horas contando historias insignificantes, divagando sin rumbo, huyendo de lo que más nos interesaba hablar -nuestro pasado-.
Y fue allí, en aquella ciudad muerta, cuando, sentadas en un banco que se encontraba en medio de la nada, se lo solté:

-"Nunca volvería a mis comienzos, pero sí a mis principios."

miércoles, 29 de junio de 2011

-Si eres una piltrafilla... Te cogía y...

-Y me llevabas a la luna con cada palabra, con cada caricia. Me cogías y me transportabas hasta Finisterre en cada climax de cada orgasmo, en cada pestañeo de cada mirada penetrante y fija, en cada atisbo de luz que salía de tus mejillas.

lunes, 30 de mayo de 2011

Y hacer...

...de las historias textos, de los textos guiones, de los guiones sonrisas


(o lágrimas).

jueves, 19 de mayo de 2011

Yes, I camp

“Crecer recordando ese verso de Machado: Hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora.

Y Ahora… Ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos, porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde…

AHORA.”

Hoy en vez crear melodías con palabras voy a hacer ruido, ruido como autorreflexión, como concienciación personal, y es que…

Ahora es el momento de gritar, de salir a la calle y demostrar el descontento social, manifestar la falta de fe en los poderes que nos gobiernan. Mientras Sol nos alumbre, parte de la sociedad seguiremos acampada en la parada de metro “Sol-ución”, allí donde el Km0 marca el comienzo de los caminos, el comienzo de una protesta por una democracia real y no un sistema político y financiero que solo busca su propio interés.


Frente a lo que se quiere hacer ver en algunos medios, los manifestantes NO somos antisistema, ni violentos, ni somos todos jóvenes, ni pertenecemos a ninguna ideología concreta, y mucho menos vamos en nombre de partidos políticos, de hecho, rechazamos la apropiación que pueda hacerse de las protestas cualquier partido político.


Creemos en la política, creemos en la democracia como sistema, incluso en la honradez y fiel compromiso de algunos políticos individuales pero necesitamos un cambio, y no un cambio de gobierno, sino un cambio de fórmulas, un cambio de sistemas que beneficien a los ciudadanos y no a los centros de poder, un giro político y social que abogue a favor esa generación “ni-ni” o como la quieran llamar –que espero se hayan dado cuenta de que no es una “generación perdida” y despreocupada.


Dicen que querer es poder y nosotros queremos.


Quizá todo se mantenga a pesar de los gritos de auxilio, quizá no lleguemos a nada y la historia nos deje en el olvido, quizá no lleguemos a ser ese mayo francés que nos hace tener esperanzas y ser positivos con la protesta, pero al menos lo habremos intentado.



Me quedo con dos frases: la primera de Daniel Cohn-Bendit, la segunda de Jean Paul Sartre; ambos debatiendo sobre aquel Mayo del 68 en Francia.


Nada de esto tendrá lugar mañana mismo, pero algo hay que se ha puesto en marcha y que proseguirá ineludiblemente.” DCB


“Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que trastorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso.” JPS


miércoles, 11 de mayo de 2011

SD

Aún guardo la primera cuerda de la guitarra que se me rompió; la letra y los acordes cutres de la primera canción que compuse; un álbum con pegatinas que ni siquiera de pequeña me hacía ilusión; unos cuadernos con dibujos de la ESO (nunca he sabido dibujar); un baúl con pinturas rotas desde parvulitos; los juguetes que nunca usé; los regalos que nunca me hicieron ilusión; la colección de libros infantiles que me leía y releía; las películas de Matilda y Yo a Londres y tú a California; las cintas de cassette de Raúl o los BomBomChip...

Lo que me sucede con los recuerdos es similar, algo patológico, todos guardados con tacto en los lugares más recónditos de mi mente.


Tengo una especie de Síndrome de Diógenes para los recuerdos.




martes, 19 de abril de 2011

Cosas que nunca (te) digo

¡Qué rabia!
Ver que las oportunidades se deslizan por delante de mis ojos y no hacer nada para evitarlo. Saber que los trenes, aunque paren, nunca esperan, simplemente pasan, avanzan a mayor ritmo que mis decisiones. No culpo a la mala suerte, es mi mente insegura, dubitativa, indecisa...

A veces, me gustaría ser capaz de abrir más la boca y soltar esas cosas que nunca se dicen.


Ya lo dice Coixet: "Las cosas que no se dicen suelen ser las más importantes".

domingo, 13 de febrero de 2011


Supongo que es un tránsito, un camino hacia todo o hacia nada.
Pero ya ves, yo que casi olvidé la melodía de la carcajada provocada por las ilusiones, empiezo de nuevo a pintar amaneceres soleados en ojos aún somnolientos.