lunes 29 de agosto de 2011

.

(Léase en tono amigable)

-Ya hablamos. Te quiero!

-Pues yo a ti no

-¿cómo?

-Lo que oyes, te aprecio pero no te quiero, no te conozco tanto ni has hecho méritos para merecértelo

-Hija que borde eres.

-Gracias! Un beso.



No, no soy borde, aunque lo parezca –ni siquiera la conversación lo fue-, pero me pregunto por qué se sueltan tan gratuitamente los “te quiero”, con lo bien que sientan cuando se dicen de forma lógica, cuando se demuestran.

Seamos sinceros, teniendo en cuenta que es una persona que conozco desde hace unos 4 meses y que sólo he visto 5 noches de fiesta, yo me pregunto…

¿Hemos pasado mucho tiempo juntas? No

¿Nos hemos contado la vida en verso? No

¿Hemos mantenido alguna conversación interesante –já, esto es lo triste-? No

¿He recibido poemas de Bécquer que demostraran su amor/admiración por mí? No

¿Nos hemos acostado? ¡NO!

Entonces… ¿qué se le pasa por la cabeza para decirme “te quiero”?

2 Acordes:

  1. Jaja! sí señora, con gente regalando "te quieros" de esa forma se pierde la esencia del verdadero amor.

    Yo tampoco lo soporto. Y tampoco a las dependientas que te llaman "cariño" por una buena comisión

    ResponderSuprimir
  2. Leyendo esta entrada me has hecho recordar un romance castellano que puse anoche en el blog que participo, y que titulé "Dos palabras".

    En ese romance cuento lo poco que la gente dice estas dos palabras y que todavía haya de encontrarse con gente que las dice gratuitamente. Pero yo sí pienso que dichas con el corazón, su efecto puede llegar a ser balsámico. Y también es cierto que para estar seguro de sentirlo, hacen falta algunas cosas más (lo de los versos de Bécquer me ha encantado ^_^).

    Si quieres echarle un vistazo y que conste que no es publicidad gratuita, la dirección es www.clubdepoetasurbanos.blogspot.com

    De cualquier modo, me ha gustado esta entrada por la sincerida y la claridad de ideas que desprende.

    Un saludo cordial.

    ResponderSuprimir