Recuerdo que pasamos horas contando historias insignificantes, divagando sin rumbo, huyendo de lo que más nos interesaba hablar -nuestro pasado-.
Y fue allí, en aquella ciudad muerta, cuando, sentadas en un banco que se encontraba en medio de la nada, se lo solté:
-"Nunca volvería a mis comienzos, pero sí a mis principios."
Al pasado, a los pasos dados, no hay forma de regresar, y todo lo que se hizo, queda plasmado. Pero efectivamente, los principios con los que probablemente nacemos y que, en algunos momentos se han visto modificados por pensar que era una buena solución para evitar problemas o ser aceptados, esos principios deben acompañarnos siempre como esencia nuestra que son.
ResponderSuprimirPor cierto, me encanta la frase del lateral. Sonreír aunque duela. Es un hábito que he adoptado desde hace mucho tiempo y a fé que da sus frutos.
Un saludo cordial y que tengas un buen fin de semana.
tienes una forma de escribir que me recuerda a alguien a quién quise mucho, sabes? así que me quedo a vivir por aquí, con tu permiso :P
ResponderSuprimirtremenda la frase final...
Te confieso algo? Yo también quise mucho a alguien que me recuerda a ti, porque era de tu tierra y em va ensenyar a parlar català, van ser tantes tardes tombades a la Barceloneta... Así que un placer que te quedes a vivir por aquí, de verdad.
ResponderSuprimir:):)
wo wo wo me gusta tu blog, te sigo:)
ResponderSuprimirque maco que algú t'ensenyi català per amor...pues te enseñó muy bien, una lengua preciosa para amar.
ResponderSuprimirMe re-quedo