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miércoles, 1 de abril de 2009

Extrañar


Te pasas la vida echando de menos…

En invierno prefieres que sea verano porque echas de menos la playa, la piscina, el pueblo, el lugar de veraneo, la gente que habitualmente ves en esa época, despertarte a las tantas, trasnochar las veces que haga falta, los helados o simplemente el calor…

En verano al revés, a veces echas en falta la gente con la que compartes tus días, las horas en clases o la rutina del trabajo riéndote de cualquier cosa. Hasta incluso ponerte un abrigo y bufanda.

Echas de menos la infancia, y sus mil juegos, el no tener responsabilidades, que toda tu tarea sea hacer un dibujo o un par de sumas, echas de menos la inocencia con la que veías el mundo y los amigos que tenias.

Echas de menos lo que fueron grandes amistades y que ya no lo son tanto.

Echas de menos las personas que fueron apareciendo en tu vida por distintos motivos y que, al igual que aparecieron, desaparecieron. Y cuántas veces te preguntas qué habrá sido de ellos y si recordarán como tú los miles de momentos vividos…

Echas mucho de menos a las personas que ya no están en vida, incluso a aquellas que has visto hace tan solo 5 minutos.

Echas de menos lugares y épocas.

Echas de menos palabras, miradas, gestos, caricias…

Echas de menos momentos concretos, circunstancias y sentimientos.


Y es que, al fin y al cabo, echar de menos es tener recuerdos felices.