Tu mirada fija aunque sin ser capaz (tú) de mantenerla. Tan cálida. Penetrante. Clavando pupila sobre pupila. Con desvíos ocasionales hacia un horizonte inexistente. Pensante. Y vuelta a establecer el nexo de unión entre miradas. Como si un hilo invisible uniera nuestras pupilas. Hay atracción. También repulsión. Como un imán de doble filo. Mirada sutil. Hablando sin palabras. Lanzándome adióses. ‘Café calienté’. Es nuestra despedida. El marrón intenso de tu iris trata de apaciguar tu acelerado latir. Discontinuidad de miradas. Siempre acabando unidas. “Cuídate” avanzas sin palabras. “Que te vaya bien” contesto sin ganas.
Los hilos se sueltan. Las miradas se rompen. Hay lágrimas, son alfileres.
Callamos más de lo que dijimos, y aún así, solo mirando, supimos lo que callábamos. Todos los "te quiero" fueron mudos, pero fueron. Después, todo murió.
FIN.
Muchas veces no hace falta hablar, las miradas lo dicen todo, hablan por nosotros.
ResponderEliminarEspero que todo bien ^^
llevaba bastante tiempo sin entrar por aquí a ver si a partir de ahora puedo entrar más, pero difícil que ahora desaparezco otra vez para irme a mi pueblo
Un besito!:)
Las miradas tienen tanto poder, que me dan miedo.
ResponderEliminarHay miradas que enamoran, miradas que hechizan y miradas que matan
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