Es algo extraño. Un círculo forma mi cara, ¿qué digo un círculo?, tan solo es una línea curva amorfa dibujada con la yema de los dedos. Me miro en el espejo pero ni siquiera alcanzo a diferenciar los rasgos faciales. El vaho proveniente del agua hirviendo, que aún sigue corriendo, sólo me permite diferenciar colores difuminados. Es como si de repente me hubieran quitado mi propia identidad, como si me hubieran desplumado de mi rostro en un momento, sin darme cuenta.
Soy yo la que está parada frente al espejo, pero podría ser cualquiera, cualquier persona se reflejaría como un cúmulo de colores en estos momentos.
Por más que me acerco no veo el contorno de mis ojos, ni siquiera el de mis labios.
Sigo mirando fijamente, aun sin verme.
Pero alguien a mis espaldas abre la puerta y el vaho se escapa en estampida por el pasillo. Mi rostro me sonríe, otra vez.
Muy bonito blog!cuando kieras te pasas por el mio!!
ResponderEliminarun besico