Siempre sonrío. Sonrío a mis compañeros, sonrío a mi familia, sonrío a mis amigos.
Sonrío al conductor del autobús y al anciano que va sentado en el tercer asiento de la izquierda. Sonrío a la niña que correteando por la calle se choca contra mi.
Sonrío a cada conocido que me cruzo por la calle, y también a aquellos con los que cruzo miradas fugaces, aun sin ser conocidos.
Sonrío al camarero del bar de debajo de mi casa.
Sonrío al panadero majo y su compañera borde que a veces le sustituye.
Sonrío a los vecinos de toda la vida, incluso a ese vecino seco que se acaba de mudar.
Sonrío al ver el gato de mi amiga aunque me de alergia, también al caniche feo que muchas veces me cruzo por la calle.
Sonrío a la persona que me decepcionó ayer y la que quizá lo haga mañana.
A veces voy por la calle sonriendo sin saber por qué, quizá me haga gracia el asfalto de la carretera o los árboles del parque.
La gente debe pensar que soy feliz, que la vida me va genial.
Pero en el momento que cruzo el umbral de la puerta de mi casa, el mundo cambia... las paredes se me vienen encima, me asfixian. Es como si de repente un huracán se llevara consigo mi aspecto de chica agradable y simpática. Es en ese momento cuando más auténtica me siento. Pero a la vez más perdida. Es cuando afloran los sentimientos que han estado callando durante el resto del día, cuando desnudo mi alma y trato de manifestarlo mediante palabras en un cuaderno. Y cuando no soy capaz de encontrar palabras recurro a crear melodías que me reflejen, que te reflejen y me recuerden a ti.
No es buen momento, es tiempo de desorden y descontrol involuntario en mi cabeza, pues por más que trato de evitarlo es mayor su resistencia que mi fuerza.
Has escrito un texto muy bonito :)
ResponderEliminarTan sólo se trata de una resistencia, no de una fuerza opuesta. Puedes esperar a volver a tener fuerzas?
ResponderEliminarPero si sonríes mientras tanto, que no sea por lo que esa gente piense... Quizás lo que hace falta es que alguien te lo contagie dentro de esas cuatro paredes ^^
Es bueno sonreír. Sonreír porque sí. Sonreír porque te sale automáticamente del cuerpo. Quizá por dentro lleves una lucha interior inmensa... pero con esa sonrisa haces -aunque no lo parezca- feliz a quien la recibe.
ResponderEliminarYo no tengo esa facilidad para sonreír... y agradezco muchísimo a quien sí lo hace.
Sonríe, es bueno y siempre habrá alguien que te lo agradecerá
ResponderEliminarmientras que sonríes, todo lo demás se te olvida aunque sea durante unos segundos
ya habrá tiempo de que las paredes se vengan encima, o solo encuentra a alguien que te ayude a sujetar esas paredes^^
sí..q fácil es dar consejos y que difícil cumplirlos.Aún así se agradecen=)
un besito!=)
Por cierto... te invito a que visites mi otro blog: http://sexpresarte.blogspot.com
ResponderEliminarEs como si a cada letra que seguía leyendo describieses cada palmo con cada detalle de mi mente...
ResponderEliminarSe exactamente li que sientes, porque me pasa lo mismo, y por si alguna vez te lo has preguntado...
-Si, es una putada
-Y...no, no sé exactamente el porqué
1 abrazo, que nunca está de más ^^